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Denario

Macroeconomía

El reloj y el seguro de la IA

La electricidad pone el reloj, las grandes empresas pusieron el seguro. Cuánto trabajo útil puede salir de cada chip y de cada gigavatio cambia quién cobra esa apuesta.

Ediciones y cambiosv2 actual

Por Franco Balestieri Oliveira de Amorim. Edición del ; precios y escenarios financieros al 16/10/2026.

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  1. Por qué y cómo hice este informe
  2. Resumen

Por qué y cómo hice este informe

Soy Franco Balestieri Oliveira de Amorim. Soy estudiante de la Universidad Torcuato Di Tella y estoy armando Denario, un proyecto de inversión que funciona con agentes de inteligencia artificial. Este informe es parte de ese trabajo.

Mi propósito inicial era hacer un homework, un deep dive, sobre un tema que vengo siguiendo hace bastante tiempo y al que nunca le había dedicado el tiempo y el foco que requiere: la inteligencia artificial y su famosa «economía circular». La bolsa de Estados Unidos sube montada en la IA, y cada tanto aparece un acuerdo nuevo en el que una empresa invierte en otra que después le compra a la primera. Quería entender cómo se paga esta expansión, si esa rueda se sostiene sola y quién termina asumiendo el riesgo.

Empecé siguiendo la plata entre los laboratorios, las nubes y los fabricantes de chips. En el camino aparecieron dos cosas que no esperaba. La primera: la fecha de todo la pone la electricidad, y la electricidad llega tarde. La segunda: las empresas más grandes y «seguras» de la bolsa no solo venden; también garantizan, prestan y respaldan a sus propios clientes. De ahí sale el título. La IA tiene un reloj y un seguro.

Cómo lo hice

Lo hice con la ayuda de GPT-6 Astra, de OpenAI, y de agentes de Claude Opus 5.5, de Anthropic.1 Trabajé como el director de una orquesta. Yo definí las preguntas, dirigí la investigación y discutí cada conclusión. Los modelos buscaron y leyeron documentos, hicieron cuentas y escribieron borradores. Después revisé y corregí el contenido, y mis opiniones y mi conclusión las revisé palabra por palabra. El criterio y la responsabilidad son míos.

Lo cuento así porque es como trabajé y porque es parte de lo que me interesa mostrar con Denario: cómo se puede investigar en serio trabajando con agentes de IA.

Los modelos no son la fuente de ningún dato. Las fuentes son balances, contratos, prospectos de salida a bolsa, comunicados, estadísticas y artículos de prensa, y cada dato lleva su nota: entre el informe y el respaldo hay más de mil. Cuando una cifra sale de la prensa, lo digo. Cuando es una cuenta mía, muestro cómo llegué a ella.

Qué fecha tienen los datos

Esta edición se revisó el 22 de octubre de 2026. Incorporé la API de Nebius, datos de productividad y la capacidad que SpaceX reportó después del corte original. Los precios de bolsa y los escenarios financieros que no recalculé conservan el 16 de octubre de 2026; cada balance, contrato y proyección mantiene su propia fecha. La revisión cambia la lectura de esas cuentas, sin hacer pasar un dato nuevo por una recalibración que todavía no hice.

Resumen

La tesis en una línea: la IA tiene un reloj y un seguro, y la productividad puede cambiar cuánto vale la espera. La electricidad pone el límite físico; mejores modelos y software pueden sacar más trabajo de la potencia disponible. Las empresas más grandes respaldan parte de la expansión. Para invertir necesito unir esas cuentas: cuánto trabajo aparece, quién consigue cobrarlo y si la financiación aguanta hasta entonces.

Lo que pienso

Creo que la IA es real, y la demanda también. Mi duda sigue siendo si la plata aguanta el tiempo que tarda en llegar la electricidad, y quién paga si no aguanta. Ahora sumo una pregunta que puede cambiar esa cuenta: cuánto trabajo útil se consigue sacar de cada chip y de cada gigavatio disponible. Mejorar el software puede hacer rendir más la obra que ya está pagada; la prueba es que ese trabajo encuentre clientes y deje caja.

Hasta el segundo trimestre de 2027 espero que la obra siga y que algunas acciones suban, con caídas en el camino. Hoy veo más probable que la expansión continúe a que haya una crisis general. Mi mayor preocupación es OpenAI. Y la prueba con fecha es la salida a bolsa de Anthropic, que considero el evento más importante desde el «nacimiento» de la IA: una valuación privada de US$965.000 millones podría enfrentarse con un precio de mercado si se concreta la salida a bolsa.2

Por qué importa

La bolsa y la economía de Estados Unidos, y con ellas buena parte del mundo, van montadas en la IA. En una cartera que reconstruí con los pesos del S&P 500 a principio de año, las 85 empresas de IA e infraestructura que elegí explican el 59,8% de la suba de 2026. Dos días antes del corte eran el 68,5%: la caída de las acciones de IA de esa semana lo bajó. Además, las diez empresas más grandes del índice pesan 40,04%, contra cerca de 27% en el pico de las puntocom.3 Hoy, comprar «el mercado» es en buena parte comprar esta apuesta.

La cuenta que todos dicen que no cierra

Que «la cuenta no cierra» ya lo dice todo el mundo. Anthropic se comprometió a gastar al menos US$518.000 millones en diez años, cerca de 80% no cancelable o pagadero aunque no lo use. Sam Altman habló de US$1,4 billones de compromisos de OpenAI en octubre de 2025; los contratos de nube públicos que pude identificar suman US$710.400 millones, y el más grande, los US$300.000 millones de Oracle, sale de la prensa.4

Del otro lado están las ventas. OpenAI vendía en septiembre a un ritmo anualizado cercano a US$50.000 millones, cuando se esperaban unos US$70.000 millones. La cifra de Altman equivale a 28 veces lo que vende en un año a ese ritmo. Anthropic vendió US$33.100 millones en los primeros nueve meses de 2026.5

Mi aporte no es repetir eso. Es mostrar cuándo se pone a prueba esa cuenta, dónde quedó el riesgo y con qué se está pagando, con datos que están en esas letras chicas de los balances que poca gente lee.

Lo que encontré

1. La demanda existe; lo que falta es que deje plata. Anthropic vendió US$16.800 millones en el tercer trimestre, un 45% más que en el anterior, según Reuters. El cómputo que exige ese uso depende también de cuánto trabajo hace el sistema con cada hora de GPU. En mi pronóstico base, OpenAI acumula US$243.700 millones de caja negativa entre 2026 y 2030, y Anthropic necesita cubrir un pozo máximo de US$62.100 millones, al que llega en 2028. Sumados dan unos US$306.000 millones, antes de contar la caja que ya tienen o plata nueva. Y mi modelo es más optimista que el plan de la propia OpenAI: con mis ventas y el gasto en cómputo de ese plan, su caja acumulada da −US$308.000 millones.6

Meta aporta una prueba nueva de esa tensión: en el tercer trimestre generó US$32.786 millones de caja operativa e invirtió US$34.906 millones con su medida de capex, que incluye principal de arrendamientos. La caja libre quedó en −US$2.120 millones. Mejor productividad puede ayudar, pero la capacidad se paga antes de que todos los nuevos servicios alcancen escala. Por eso sigo el trabajo útil junto al calendario de caja. Resultados del 21 de octubre.

La eficiencia juega de los dos lados. Una tarea más barata puede abrir muchos usos y un agente puede hacer decenas de consultas para terminar un encargo. A la vez, mejores modelos y software pueden resolver cada tarea con menos recursos. Mi hipótesis es que habrá mucho más trabajo; cuánto de ese crecimiento se convierte en nuevos equipos, electricidad y ganancia depende de qué fuerza crezca más. Nebius permite seguir dos precios —alquiler de GPU y servicio de tokens— y empezar a reconstruir esa cuenta, sin confundirlos con el costo de fabricar el chip.

2. La electricidad es un cuello de botella, y varias empresas del sector eléctrico se cubrieron mejor. Es una parte chica del costo de un centro de datos, pero la más lenta de conseguir. Según Sightline y Morgan Stanley, las estimaciones citadas dan 31% y 41%, pero miden universos distintos: obra en marcha en un caso, y obra o red disponible o contratada en el otro. No son una sola banda comparable ni prueban que esa capacidad vaya a entregarse a tiempo.7 Mi estimación es que entre la mitad y dos tercios de lo previsto para 2026–2028 se entrega a tiempo, y que el resto se corre a 2029–2031. Mientras tanto, los proveedores eléctricos cobran por adelantado: GE Vernova (GEV) sumó unos US$13.700 millones de anticipos netos en el primer semestre, y algunas distribuidoras fijan mínimos de facturación de 60% a 85%, con contratos de hasta 12 años en Ohio y de 20 en Florida.8

3. El que quedó en el medio está apretado. Entre los dos quedan los que construyen y alquilan: SB Energy, Oracle (ORCL), CoreWeave (CRWV), otras nubes especializadas y los propios laboratorios. Pagan para arriba por adelantado y cobran para abajo recién cuando todo está listo. Esa diferencia en los pagos puede ser letal. Un ejemplo es PORTS-Pike, el campus de OpenAI en Ohio: necesita 10 GW, y apenas 0,8 GW tienen contrato de servicio eléctrico, que además depende de obras en la red.9

4. Los vendedores de palas también son aseguradores. NVIDIA (NVDA), Broadcom (AVGO), Alphabet (GOOGL), Meta (META) y AMD (AMD) asumieron hasta US$206.400–248.400 millones en garantías, respaldos, compras de capacidad y compromisos de préstamo a favor de sus clientes. Son máximos, mezclan instrumentos distintos y no son una pérdida esperada.10 Tres ejemplos:

  • NVIDIA garantiza hasta US$105.000 millones en el campus de OpenAI en Ohio. OpenAI le paga por esa garantía en un acuerdo aparte que, al ser privado, no conocemos.
  • Broadcom ofrece hasta US$42.000 millones en préstamos a Anthropic, según Reuters, y declara un respaldo de hasta US$29.000 millones. Según qué compromisos se incluyan, son entre 1,1 y 2,6 veces su caja libre del último año fiscal.
  • Alphabet tiene hasta US$43.800 millones en respaldos de crédito a centros de datos de terceros. En el segundo trimestre, y por primera vez en mucho tiempo, tuvo caja libre negativa. En 2026 salió a buscar plata afuera: US$49.600 millones netos en acciones comunes y preferidas obligatoriamente convertibles en junio y unos US$80.700 millones en bonos entre enero y agosto. Su deuda de largo plazo pasó de US$46.500 a 98.200 millones en seis meses.11

5. La rueda se paga con acciones. Para que OpenAI le compre chips, AMD le dio el derecho a quedarse con hasta 160 millones de acciones de AMD a un centavo de dólar cada una. El derecho se habilita por etapas: las compras tienen que llegar a 6 GW, la acción de AMD tiene que alcanzar ciertos precios (US$600 en el último tramo) y hay otras condiciones técnicas y comerciales. Al cierre del 16 de octubre, de US$528,75, esas acciones valdrían US$84.600 millones. No es plata que OpenAI ya tenga, pero muestra el tamaño del incentivo.12 Y en la ronda de US$122.000 millones que cerró OpenAI en marzo, unos 9 de cada 10 dólares comprometidos vinieron de sus socios comerciales.13

La escala del acuerdo entre AMD y OpenAI. Si 6 GW de chips funcionan todo el año a pleno, consumen 52,6 TWh (52.600 millones de kWh): más o menos lo que consumen 5 millones de hogares de Estados Unidos. Como potencia, son cerca del 20% del pico de demanda eléctrica de toda la Argentina. Bajo los supuestos de potencia por equipo, serían entre 1,5 y 1,8 millones de chips y entre US$49.000 y 78.000 millones en equipos, con precios de terceros que AMD no confirmó. No son unidades ni ingresos contratados.14

6. Si se rompe, el primer aviso va a llegar por los precios. Hay dos relojes: el eléctrico, que marca cuándo se prende cada gigavatio, y el financiero, que marca cuánto tiempo más va a estar abierta la ventana para vender acciones a buen precio. El orden que espero es este: la electricidad se atrasa; el medio financia la espera con más deuda y más acciones; si las acciones bajan, se achican las rondas y las salidas a bolsa; los laboratorios compran menos; sufren los que construyeron con deuda, y se activan las garantías. Al final de esa fila no están solo CoreWeave u Oracle: también están las empresas que más pesan en el S&P 500, que son las que pusieron el seguro. Y una caída del S&P 500 nunca cae bien en el mundo.

Ya aparecen desacuerdos sobre cuánto valen estas empresas: SB Energy postergó su salida a bolsa por diferencias de valuación. No alcanza para hablar de una sobrevaluación generalizada, pero es el tipo de señal que miro.15

Qué sigo y qué me haría cambiar de opinión

Para invertir, mantengo la pregunta por quién cobra sin tener que financiar a su cliente, pero amplío el mapa. Miro infraestructura y financiadores, fabricantes de modelos y negocios que usan la inteligencia con una ventaja propia. Una máquina más productiva puede ayudar al operador; una mejor respuesta puede beneficiar al modelo; una logística difícil de copiar puede ayudar a Mercado Libre a convertirla en una venta entregada. Tengo que comprobar quién conserva el ahorro y cuánto capital necesita para hacerlo, además de valuar cada acción.

La primera fecha que miro es la salida a bolsa de Anthropic, que la prensa ubica desde mediados de noviembre y que todavía no está confirmada.16 Después, el informe de ERCOT, el operador de la red de Texas, previsto para el 10 de diciembre de 2026: va a decir qué grandes proyectos pasan la revisión para conectarse. En PJM, la red de parte del este y el Medio Oeste de Estados Unidos, la subasta para 2028/29 quedó 6.831 MW por debajo de su objetivo de confiabilidad. No anticipa cortes, pero muestra por qué la electricidad merece seguimiento.17

Cambiaría de opinión para peor si al mismo tiempo bajan los pagos a varios proveedores, fallan entregas y se cierra la financiación. Y para mejor, si la generación propia llega antes de lo esperado, crecen las ventas pagadas y mejora la caja. El tablero completo está en el capítulo 11 y mi conclusión, en el capítulo 13.

Este resumen es parte de un informe más largo: la Parte 1 desarrolla el argumento capítulo por capítulo y la Parte 2 tiene el respaldo de cada número.

Este informe es mi análisis y mis hipótesis, con corte al 16 de octubre de 2026. No es una recomendación de inversión ni una indicación de compra o venta.


© 2026 Denario. La versión original y actualizada está en denario.lat/research/macroeconomia/economia-ia.

Además de los pagos, las conexiones y el acceso a capital, ahora sigo el costo por tarea bien resuelta, la utilización del equipo y el ingreso que deja la potencia disponible. Una mejora técnica me haría más optimista si llega a la operación y a la caja. Menores tarifas, capacidad ociosa o descuentos que entreguen todo el ahorro al cliente debilitarían esa lectura. Éste es el cambio de argumento de la edición del 22 de octubre: el reloj y el seguro siguen, pero el trabajo que cabe dentro de ese reloj también puede cambiar.